¿Ya no pasa nada en Tamaulipas? 16 de abril.

Posted on 16 abril, 2010

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Después de ser noticia nacional el estado de Tamaulipas debido a la violencia, ya se ha dejado de prestar atención y se asume que ha vuelto la tranquilidad.

No es cierto.

Las noticias de hoy:

Aseguran casi una tonelada de mariguana en Nuevo Laredo.

Medidas preventivas en las escuelas de Altamira para segurar a los niños que asistan

Evitar aglomeraciones a la hora de salida y no llevar el almuerzo durante el recreo son algunas de las recomendaciones que autoridades de Educación hicieron a los padres de familia; esto, tras la ola de violencia que se ha venido registrando en la zona.

Lo anterior lo dio a conocer Paulino Lara Cornejo, Director de Educación en Altamirapara evitar que la ciudadanía corra peligro ante los actos delictivos que se han presentado los últimos días.

Explicó que al terminar los turnos vespertino y matutino, los alumnos salen en bloques de dos grupos; primero y segundo grado se entrega a los padres; tercero y cuarto después y, por último, quinto y sexto. Esto, para evitar aglomeraciones en las puertas de las escuelas.

Dijo que el acceso a las instituciones está totalmente restringido; a excepción del personal administrativo y docente, ninguna persona externa puede ingresar a los planteles. “Aquí no entra nadie; la escuela debe estar permanente cerrada, a la hora del ingreso debe haber uno o dos maestros recibiendo a los niños”, reiteró.

Indicó que si algún padre de familia decide llevar el lonche a la hora del receso, tendrán que abandonar la escuela en seguida, “sí traen algún almuerzo que se lo entreguen y que se vayan, esto es parte de las medidas de seguridad”.

Ejército descubre campamento de Zetas en Tamaulipas

Un oficial de la Séptima Zona Militar con sede en el estado de Nuevo León precisó que el campamento se localizó en el poblado de Comales, en Tamaulipas, después de un enfrentamiento entre soldados y sicarios.

Asimismo, la fuente explicó que en otro tiroteo con integrantes de Los Zetas en Cadereyta, a unos 37 kilómetros de la ciudad de Monterrey, capital de Nuevo León, dejó un saldo de dos sicarios y una menor, ajena a los hechos, heridos.

En las últimas semanas se ha recrudecido la violencia en la región provocada por la guerra entre carteles, y contra las autoridades, en la que los sicarios han tiroteado al menos a una decena de policías y jefes de corporaciones.

Esta madrugada fue tiroteado un vehículo policial que dejó un agente muerto y una mujer herida en el vecino municipio de Guadalupe.

Todo Tamaulipas es zona de guerra publicado el 11 de abril.

La guerra entre el cártel del Golfo y Los Zetas se ha extendido de norte a sur en esta entidad, sin que las autoridades locales y federales muestren efectividad para proteger a una población civil cada vez más temerosa de resultar víctima de balaceras o de abusos y excesos cometidos tanto por los delincuentes, como por elementos de las fuerzas armadas.

El gobierno federal insiste en que los narcobloqueos, los rescates masivos de reos y los ataques a las sedes policíacas y militares ocurridas aquí son “reacciones desesperadas” del crimen organizado porque se encuentran en “una crisis terrible”. Sin embargo, los hechos aquí exhiben que los grupos delincuenciales están enfrascados en su lucha por el control de plazas y han tomado a los tamaulipecos como sus rehenes.

Según el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, la separación de estos grupos delictivos, que antes actuaban en conjunto, los está llevando a aniquilarse entre ellos. “Lo que está haciendo la Federación es meterse a que no entren, aislarlos para que no entren a los centros urbanos y a darles respuesta donde los encuentran, sobre todo buscando proteger a los centros urbanos”, dijo en una conferencia de prensa.

Pero los combates entre estos grupos ocurren en horas hábiles y en lugares altamente concurridos de ciudades como Victoria, Reynosa y Tampico, e incluso prácticamente han tomado ciudades y comunidades rurales enteras para escenificar sus batallas, según reportan habitantes de Mante, San Fernando, Valle Hermoso, González, Xicoténcatl, Mier, Camargo, Nueva Ciudad Guerrero, Díaz Ordaz, Miguel Alemán, Río Bravo, Hidalgo, Burgos, Jiménez, Abasolo y Soto la Marina.

AUSENTISMO

Las escuelas registran un ausentismo superior al 60% en la mayor parte de la entidad, aunque en algunos municipios de la zona conocida como “frontera chica” (Mier, Guerrero, Camargo, Díaz Ordaz y Miguel Alemán) los niños no acudieron a sus centros escolares durante varias semanas.

Los negocios han tenido que cerrar al registrarse balaceras en zonas céntricas o ante los virtuales “toques de queda” que se han impuesto por el temor de quedar atrapados en algún enfrentamiento.

La cantidad de víctimas inocentes en estas guerras –la que libra el gobierno federal contra el crimen organizado y la que mantienen los grupos entre sí– es ya difícil de cuantificar porque muchas muertes no se denuncian y por el ocultamiento de información al que recurre el gobierno.

El caso más reciente es el asesinato de los niños Bryan y Martín Almanza Salazar, de 5 y 9 años de edad, respectivamente, que fueron acribillados por soldados que confundieron el vehículo en el que viajaban con su familia por la carretera Ribereña para acudir de vacaciones a la playa de Matamoros.

(El video de la familia pidiendo justicia, publicado el 10 de abril en Youtube)

El pasado 21 de marzo, otros dos niños murieron: Uziel Izaí Juárez Mariano, de 7 años de edad, y su hermano Gamaliel, de 10, cayeron en el fuego cruzado porque el autobús en el que viajaban con su familia desde Veracruz, rumbo a su pueblo natal de San Fernando, Tamaulipas, fue usado por sicarios como barricada en un enfrentamiento que sostenían grupos rivales a la altura del Puente Tampico.

IMPUNIDAD

La Procuraduría de Justicia del Estado registra 161 asesinatos y 26 personas heridas, tan sólo entre el 1 de febrero y el 6 de abril. La mitad de las muertes (80) ocurrieron en enfrentamientos entre grupos armados; el resto son ejecuciones en “eventos diversos”. La edad promedio de las personas muertas es de 25 años.

El Ejército sólo ha reportado la muerte de dos soldados, uno en Ciudad Victoria y otro en Reynosa, a pesar de los múltiples enfrentamientos en los que se ven involucrados.

La Procuraduría señala que de febrero a la fecha se han encontrado nueve personas decapitadas, tres de ellos policías ministeriales.

La impunidad con la que los grupos de sicarios se mueven por el estado quedó de manifiesto el 25 de marzo, cuando 41 reos fueron liberados del penal de Matamoros y huyeron en una caravana de camionetas tripuladas por hombres armados. Igual ocurrió el 2 de abril en el penal de Reynosa, cuando se llevaron a 12 reos y mataron a otros tres.

Varias veces, las ciudades de Reynosa, Matamoros, Río Bravo y Nuevo Laredo han sido estranguladas por narcobloqueos de las principales avenidas, salidas carreteras y calles que conducen a ubicaciones estratégicas como aeropuertos y puentes internacionales.

Los sicarios han atacado las sedes policíacas de las poblaciones de Mier, Camargo, Miguel Alemán, Díaz Ordaz, Valle Hermoso, Reynosa, San Fernando, Hidalgo y González.

EL CONTRAATAQUE

A partir de que se intensificaron los combates entre los grupos criminales en pugna, desde el pasado 8 de febrero, parecía que los cárteles unidos del Golfo, Sinaloa y La Familia de Michoacán lograrían su propósito de expulsar del estado a Los Zetas, pero éstos últimos se han reagrupado.

“Lo que parecía un avasallamiento, ahora se ve como una guerra más pareja entre ambos grupos y eso significa una guerra que podría durar años. Lo que se ha visto es que Los Zetas han propinado derrotas a los del cártel, han defendido plazas y hasta han recuperado otras que ya les habían quitado”, explica un funcionario estatal.

Si en un principio la ciudadanía tamaulipeca se sorprendió por las caravanas de hasta 50 camionetas que circulaban por las calles de ciudades y pueblos claramente marcadas con las iníciales CDG (Cártel del Golfo), en las últimas semanas también se han visto convoyes rotulados con la letra “Z”.

En el municipio de Mante, a mediados de marzo, sicarios llegaron a tomar la plaza en convoyes con las leyendas CDG y XXX. Los combates duraron varios días, pero la noche del 24 de marzo, tras una balacera que duró varias horas, se presume que Los Zetas recuperaron la plaza, según los habitantes de esa ciudad.

Al día siguiente, 11 vehículos rotulados CDG fueron abandonados en diversos puntos de la ciudad, algunos de ellos calcinados, otros con manchas de sangre, pero sin dejar rastro de muertos ni heridos.

Cuando las narcocaravanas invaden las calles de las ciudades, los pobladores se preguntan: “¿Dónde están el Ejército, la policía municipal, la estatal? ¿Por qué nos dejan solos, a merced de esta guerra?”.

CONTRA LA POBLACIÓN

“Cuando creíamos que no podíamos estar peor, cada vez las cosas están más y más mal”, lamenta el exdirigente de la Coparmex Jorge Pensado. Para el empresario, la escalada de violencia en la entidad dejará una secuela de consecuencias no sólo económicas, sino que afectará la formación de las nuevas generaciones.

Jesús Melhem Kuri, presidente de la Federación Estatal de Cámaras de Comercio, dice que las ventas “están peor que nunca” en Tamaulipas.

Testimonios de ciudadanos coinciden en que ambos bandos colocan retenes en diversos puntos carreteros y en accesos a colonias para detectar a contrarios, o para robar vehículos y dinero.

A un hombre lo detuvieron en la carretera Victoria-Zaragoza. Los sicarios vestían chaleco antibalas, las letras CDG en sus uniformes y en sus camionetas. Revisaron su auto e hicieron que se identificara, pero lo dejaron ir.

Pero no siempre es así. Otra persona narra: “Íbamos rumbo a la frontera cuando vimos que venía lo que parecía una procesión. Cuando nos acercamos nos empezaron a hacer señas con los brazos para que nos paráramos. Se veían desesperados, muchos venían llorando. ‘¡No avancen, no avancen’!, nos dijeron, ‘adelante están Los Zetas quitando vehículos y dinero’”.

Pese a la indefensión de los tamaulipecos, el gobernador Eugenio Hernández Flores llevaba tiempo insistiendo en que no pasaba nada en el estado.

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