Editoriales y entrevistas: lo relevante. 20 de abril.

Posted on 20 abril, 2010

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La editorial de Carlos Loret de Mola del 20 de abril:

En Los Pinos están muy preocupados. Las crecientes denuncias contra el gobierno por violar derechos humanos en la guerra contra el narcotráfico han encontrado foro a nivel nacional y ya internacional. La imagen del presidente Calderón exhibe manchas y su administración es objeto de críticas y procesos penales en organizaciones y cortes multinacionales.

Para el gobierno federal se ha vuelto sistema mentir ante cualquier episodio de violencia que apunte a que civiles inocentes han corrido con la peor parte: intentan neutralizar las voces ciudadanas minimizando los hechos, criminalizando a las víctimas y/o culpando al narco de lo sucedido.

El 31 de enero sicarios asesinaron a 16 jóvenes en Ciudad Juárez. Horas más tarde, desde Japón, el presidente Calderón sentenció: “el crimen era un ajuste de cuentas entre pandillas callejeras”. Mentira. Las voces de sus compañeros, recogidas en medios de comunicación, demostraron que se trataba de jóvenes deportistas, ejemplares. Una semana más tarde, el primer mandatario tuvo que ofrecer a los familiares de los muchachos ejecutados una disculpa por haber atacado su memoria. No le quedó de otra.

La medianoche del 19 de marzo murieron en medio de una balacera dos jóvenes. El pánico dominó el campus del Tec de Monterrey por la refriega entre el Ejército y criminales. El gobernador de Nuevo León, su procurador y el rector del Tec denunciaron que el Ejército y la PGR les aseguraron que los dos caídos eran integrantes del crimen organizado. Mentira. Día y medio después se descubrió que Jorge Mercado y Javier Arredondo eran estudiantes modelo de maestría.

El domingo 4 de abril, dos familias recibieron ráfagas de fuego y granadas en un retén militar de la carretera Guerrero-Ciudad Mier, Tamaulipas. Las balas mataron a Bryan y Martín Almanza, de 5 y 9 años de edad, respectivamente. Cuatro días más tarde, Gobernación aseguró en un comunicado que “un grupo de sujetos armados atacaron a elementos del Ejército, quienes repelieron la agresión. Derivado de los enfrentamientos, en la secuencia de estas agresiones, fallecieron dos menores”. De inmediato, la madre de los chavitos, Cinthia Salazar, desmintió a Gobernación al sostener que nunca hubo sicarios ahí, que los disparos se los hizo el Ejército y nadie más, que ningún fuego cruzado. Gómez Mont debió entonces matizar: “tenemos que ver cómo lo vivieron desde dentro del vehículo y cómo se vivió desde afuera de los vehículos y en qué dinámica se dieron los hechos. Estamos comprometidos a hacer una investigación que dilucide todas esas dudas”.

En menos de tres meses han sido tres los hechos de violencia relevantes contra civiles, y en los tres, el gobierno ha mentido. Dirían los abogados que “eso ya es jurisprudencia”. Eso ya es modus operandi, es plan, es estrategia y es, sobre todo, una vergüenza.

Publicado en la Jornada de Michoacán el 8 de abril del 2010, entrevista a Peter Watt, profesor y especialista en estudios hispánicos de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido:

Sheffield, 7 de abril.- Si la Iniciativa Mérida y la guerra contra el narcotráfico tienen como objetivo resguardar la seguridad de los mexicanos, entonces han fracasado; pero si los objetivos reales han tenido que ver con la contrainsurgencia, con el establecimiento de un sistema de control militar en Norte y Centroamérica, y con el resguardo de los grandes intereses capitalistas, entonces ha sido un éxito, manifestó el profesor Peter Watt, especialista en estudios hispánicos de la Universidad de Sheffield en el Reino Unido.

La dominación tradicional del norte se ve amenazada frente a una Latinoamérica que se está integrando, explicó, y la forma en la que han intentado mantener el control del sistema que siempre han dominado y que la gente rechaza ha sido a través de la coerción, de la fuerza, de las armas y para eso cuenta con dos aliados clave en la región: México y Colombia.

En entrevista con La Jornada Michoacán, el académico expone un punto de vista desde el cual las políticas neoliberales y la guerra contra el narcotráfico son parte de un mismo proyecto para México delineado en Estados Unidos y a través del cuál se intenta mantener un Estado débil y una democracia “floja” con el objetivo de preservar el control político y económico de Estados Unidos en la región.

–¿Ha sido o no efectiva la guerra contra el narcotráfico en México?

–Cuando uno estudia los resultados que esas políticas han dado y se analizan las motivaciones que han tenido los gobiernos estadunidense y mexicano para llevarlas a cabo, se encuentra con que las metas declaradas no son las metas reales.

“Yo creo que si la Iniciativa Mérida y la guerra contra el narcotráfico tienen que ver con la seguridad de los mexicanos, entonces han sido un fracaso completo, pero si tienen que ver más bien con otras cosas, a lo mejor han tenido éxito.”

–¿Qué otro tipo de cosas?

–Un ejemplo sería el territorio zapatista, donde a pesar de ser el único rincón del territorio mexicano donde no ha habido ejecuciones por los cárteles de la droga, ha habido un incremento de la violencia del Estado contra las comunidades bajo el pretexto de buscar drogas.

“Y ¿por qué la intensificación de los comandos de elite del Ejército en Chiapas?, ¿por qué tantas bases militares? Creo que hay dos razones: primero, que es parte del Plan Sur, una iniciativa del gobierno estadunidense acordada con el mexicano para detener en la frontera sur a los centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos; y la otra, es que en ese territorio hay muchos intereses porque hay muchos recursos. Los desarrolladores quieren esas tierras para sus proyectos de ecoturismo, los recursos de los bosques, etcétera; entonces, el pretexto siempre es la droga o la seguridad, pero hay otra cosa detrás de las justificaciones y Chiapas es un ejemplo.”

–¿La Iniciativa Mérida tiene otros objetivos que no son precisamente el combate al narcotráfico?

Inicialmente se llamó Plan México, pero cambiaron el nombre probablemente porque se le asociaba con el Plan Colombia, pero los críticos de la Iniciativa Mérida siguen llamándolo Plan México, equiparándolo con el Plan Colombia. En el caso de Colombia, donde también el apoyo económico del ejército y de los paramilitares por Estados Unidos fue justificado como una guerra contra los cárteles y los narcotraficantes, el efecto fue que la producción y la exportación de cocaína aumentó y su precio se mantuvo o se incrementó, y entonces, si todo ha sido una guerra contra las drogas, contra los narcos, pues no ha tenido ningún éxito. Pero allá algunos representantes del gobierno estadunidense por lo menos fueron suficientemente honestos para decir que esa guerra no era solamente contra la droga sino contra los insurgentes, la guerrilla, y para salvaguardar los intereses de las grandes empresas.

“Entonces, desde ese punto de vista, esa política ha sido un éxito para salvaguardar los intereses de los capitalistas y mantener el control de una Latinoamérica que se está integrando. Estados Unidos tiene dos aliados muy fuertes en la región, México y Colombia, que son los países que han recibido el apoyo militar más importante, los únicos países que reciben más dinero que estos son Israel y Egipto, pero eso es otra categoría, ahora el programa estadunidense de ayuda extranjera más importante es el programa de ayuda para México bajo la Iniciativa Mérida.

“Así que si las metas reales tienen que ver con la contrainsurgencia, con el establecimiento de un sistema de control militar en Norteamérica, en Centroamérica, entonces tiene sentido.”

–¿Dinero a cambio de mantener el control económico y político de México, de la región?

–Hay muchas cosas. Está el hecho de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido un desastre para la mayoría de los mexicanos, para los agricultores y la gente pobre que dejó de cultivar porque no puede exigir un buen precio por sus productos y se ha ido del país. La migración de México hacia Estados Unidos es la más grande del mundo, se habla de 500 mil personas, quizás un poco menos, en los últimos años que emigran cada año, y es un fenómeno que ha sido provocado por las políticas neoliberales que se han aplicado desde 1982. La migración ha tenido el efecto de liberar muchas tierras y los grandes intereses las están comprando. Así que por un lado están los desarrolladores capitalistas que están acaparando esas tierras, y por otro lado están los narcotraficantes que las están usando para la siembra de amapolas y marihuana. Los dos sectores se han beneficiado muchísimo del TLCAN.”

–¿Considera que el problema del narcotráfico es una consecuencia de las políticas neoliberales en México?

“Sí. El narcotráfico existía antes del neoliberalismo, pero las políticas como el TLCAN crearon las condiciones perfectas para el crecimiento de los cárteles. Los cárteles solo están siguiendo la doctrina neoliberal –la competencia feroz y libre, la veneración de la propiedad privada– y se están aprovechando de la pobreza y de la debilidad de la sociedad mexicana tanto como los empresarios.

“Las políticas neoliberales debilitaron al Estado mexicano y a todas las instituciones públicas. Después del 82 y sobretodo con la implementación del TLCAN en el 94, México empezó a importar maíz, frijoles, los productos más antiguos del país, y ahora los productos van a México desde los países más ricos porque los agricultores mexicanos no reciben un precio decente y no pueden competir con los productos importados que son muy baratos.

“Por ejemplo, en 2007 un kilo de drogas ilícitas tenía un precio 300 veces más alto que un kilo de maíz; un kilo de marihuana o de amapola valía más que una tonelada de frijoles, eso es resultado del TLCAN y por eso ahora hay más hectáreas dedicadas en México al cultivo de amapola que al maíz. Entonces, ¿qué hacen los agricultores en una situación así? No es difícil comprender por qué el cultivo de sustancias ilícitas ha tenido tanto éxito.”

–En la guerra contra el narcotráfico habría entonces por lo menos dos elementos de los que casi nadie habla: la contrainsurgencia y la protección de grandes intereses económicos, de ahí podría explicarse el discurso y la participación ambigua de Estados Unidos en esa guerra?

–Se estima que el 90 por ciento de las armas ilegales en México provienen de Estados Unidos, y se dice que ahora están circulando como 15 millones de armas ilegales –algunas provienen del ejército de Estados Unidos–, en un país que tiene 105 millones de personas, y esas son solamente las armas ilegales, eso es un problema y la Iniciativa Mérida no tiene ningún programa para atacar eso, que sería un primer paso para bajar los niveles de inseguridad.

“Ahora, si realmente fuera una guerra contra el narcotráfico, otra manera de controlarlo sería rehabilitar a los drogadictos en Estados Unidos, pero no hay ni un centavo que vaya hacia la rehabilitación.

“Los que apoyan la política de Estados Unidos dicen que una prueba de que está funcionando es que ha habido un incremento de la violencia en el norte de México, dicen que tanta violencia es el resultado del pánico de los cárteles, pero esa violencia es la que está garantizando un precio alto para las drogas, porque se hace más costoso, social y económicamente el transporte de drogas desde Colombia o de México y su paso por la frontera a Estados Unidos y eso garantiza un precio más alto, así que otra vez, si es una guerra contra el narcotráfico pues la política de Calderón y de Obama no está funcionando porque las drogas están disponibles en todas partes y la cocaína es cada vez más pura.”

–¿Y los derechos humanos?

–En la cumbre de las Américas, en agosto del 2009, Obama dijo que con el entrenamiento de los elementos del Ejército Mexicano estaba seguro de que el gobierno mexicano y los militares iban a garantizar la protección de los derechos humanos, pero el Ejército Mexicano se caracteriza por una impunidad total.

“El año pasado bajo la Iniciativa Mérida, el Congreso estadunidense había pedido que 15 por ciento de los fondos fueran a proteger los derechos humanos, y una de las primeras cosas que hizo Obama fue tratar de sacar ese lenguaje del acuerdo. Entonces él puede hablar de derechos humanos en México, pero la realidad es otra cosa.

“Por otro lado, hay cifras que señalan que entre 1993 y el 2009 han desertado 217 mil soldados de las filas del Ejército Mexicano y algunos de ellos, que fueron entrenados por la DEA, por el FBI y formaban parte de los grupos especiales de elite, se llevaron las armas y están muy bien entrenados ahora trabajando para los cárteles. Me imagino que Obama sabe todo eso.

Todos los grupos de derechos humanos mexicanos y estadunidenses como Human Rights Watch, coinciden en que la militarización de la sociedad ha incrementado las violaciones a los derechos humanos, entonces, ¿cómo Obama puede decir que está seguro de que los militares y el gobierno mexicano van a garantizar los derechos humanos y la seguridad? No es posible, entonces tiene que haber otra cosa”.

–¿Considera que hay ausencia de Estado en México?

–Hay algunos que dicen que México está en el camino del Estado fallido. Por ejemplo, cuando Felipe Calderón fue a Ciudad Juárez después del incidente del 30 de enero, dijo que tenía todo México bajo control, pero a Juárez tiene que ir en secreto, no aparece en público, no puede de otra manera porque el Estado no controla en Ciudad Juárez, y en ese sentido en Ciudad Juárez hay un Estado fallido, porque el gobierno no puede garantizar la seguridad de la población y esa es una de las condiciones más reconocidas del Estado fallido.

“Las políticas neoliberales aplicadas en México desde 1982 han dejado un Estado mucho más débil, y es muy irónico porque ahora, después de la supuesta democratización del país en el año 2000, México se encuentra con una democracia muy débil, muy floja en donde otros recursos, como las remesas, se utilizan para construcción de infraestructura y para proveer a la población de los servicios que el Estado está obligado a proporcionarle. Lo irónico es que durante 70 años de gobierno priísta, México fue casi el único país de América Latina que no cayó bajo un régimen militar, pero con la llamada democratización, va hacia un estado muy militarizado. En este momento hay más tropas y policías en las calles de México de las que el gobierno británico envió para invadir y ocupar Irak”.

–¿Hay el temor de un Estado fuerte?

–Creo que en 2006 al sistema político mexicano le dio mucho miedo porque casi ganó Andrés Manuel López Obrrador, bueno, se supone que ganó, y se nota que el pueblo está totalmente en contra de las políticas neoliberales, del TLCAN, y que quieren realmente cambiar el sistema mexicano, cambiar la desigualdad, hacer muchos cambios. Por ejemplo, Carlos Slim, el hombre más rico del planeta, adquiere como 27 millones de dólares diariamente mientras la mayoría de los mexicanos vive con dos dólares diarios.

“En México no hay una insurgencia organizada como las FARC en Colombia, pero hay muchos grupos distintos que luchan por los derechos de los trabajadores, por el medio ambiente, por los derechos de las mujeres, y yo creo que el miedo de las elites mexicanas y del gobierno norteamericano era la amenaza de una democracia más profunda, una democracia que rechace todas esas políticas de neoliberalismo y de control político y económico de Estados Unidos.”

–Desde esa óptica, entonces no es tan cierto eso de que Estados Unidos se ha olvidado un poco de América Latina porque está muy ocupado en su invasión del Medio Oriente.

–¡Ojalá se le olvide un poco! Pero no es así. La presencia de tropas estadunidenses en México contravendría la ley, pero también provocaría tanto descontento popular en México como en Estados Unidos. Además, México fue uno de 12 países latinoamericanos en seguir una decisión de la Corte Penal Internacional que niega la impunidad de soldados estadunidenses en el extranjero. Así que para Estados Unidos es mucho mejor entrenar policías y soldados extranjeros, en este caso mexicanos, porque así va a ser problema del gobierno mexicano si alguien se queja de violaciones a los derechos humanos. De esa forma Washington tiene la ventaja de aparecer delante del mundo como observador neutro mientras financia al régimen con armas, con entrenamiento, con paramilitares y con helicópteros.

El discurso de Estados Unidos cambió después de la caída del muro de Berlín, ya no es el comunismo porque en los 80 encontraron otro pretexto que es el narcotráfico, y después del atentado en Nueva York en el 2001 las justificaciones de la guerra contra el narcotráfico se mezclaron con temas como la seguridad, la amenaza terrorista de los extremistas del Islam, la izquierda, los guerrilleros, los que supuestamente están trasportando armas de destrucción masiva por América Latina para hacer un ataque contra Estados Unidos.

“Entonces, cuando los políticos estadunidenses vinculan todo eso están metiendo en la mente pública que hay una amenaza terrorista de México o de Colombia, bueno, de los grupos de izquierda, de los gobiernos de izquierda como de Venezuela, de Bolivia o de Ecuador, y lo están asociando con el narcotráfico, entonces tratan de asociar los grupos de insurgencia con el narcotráfico y es un pretexto muy efectivo, sobre todo en Estados Unidos donde obviamente no hay una conciencia de lo que realmente está pasando. Los discursos de la guerra fría se repiten pero ahora con el pretexto del narcotráfico, del terrorismo y del chavismo.

“Por otro lado, el ejército de Estados Unidos sí está muy metido en el Medio Oriente, pero tiene una preocupación que tiene que ver con el hecho de que muchos países de América Latina se estén integrando. La dominación tradicional del norte se ve amenazada, y la forma en que buscan controlar el sistema que siempre han dominado y que la gente rechaza es a través de la coerción, de la fuerza, de las armas.

“Bueno, se ha hablado de establecer una base militar en Veracruz por ejemplo, que sería, supongo, para mantener o asegurar la exportación del petróleo mexicano, pero también para espiar, para recoger información sobre lo que está pasando en el Caribe, en México, en Centroamérica.

“Hay otra base en Puerto Rico y se usa igual que las otras siete bases militares en Colombia; ya no tienen una base militar en Ecuador y entonces yo creo que todo eso está vinculado, así que si uno estudia los hechos ve que la política de Estados Unidos hacia México, es una política que en cuanto al narcotráfico no tiene ningún sentido, pero si se ve más allá y desde una perspectiva perversa, sí que tiene mucho sentido para ellos.”

–¿Cómo describiría la percepción que sobre México se tiene en países como Inglaterra?

–Yo creo que desde aquí se sabe muy poco, sobre todo en este momento casi lo único que vemos son las noticias de Juárez, pero la visión que percibimos por los medios de comunicación es muy conforme al discurso de los políticos. Por eso yo creo que es importante analizar desde aquí lo que realmente está pasando, porque es una guerra que afecta a todos, a los mexicanos, a los estadunidenses; la droga representa más o menos el 8 por ciento del comercio mundial, y eso significa que es más grande que los textiles y que el acero y que la industria de los automóviles, entonces es un problema que tenemos todos.

–¿Debería ser este un tema de interés internacional?

–¡Claro!, y si aquí en este país se está hablando de México en los últimos días es porque mataron a unos estadunidenses del Consulado, lo que no dicen y que deberían decir todos los días es que cada día a veces hay 15, 20 ó 25 muertos, que Ciudad Juárez es la ciudad más sangrienta del planeta, más violenta que Bagdad, entonces uno tendría que pensar en cuáles fueron las condiciones que crearon una situación en la que el narcotráfico podía crecer con tanto éxito”.

–¿Por qué aquí se aceptan las versiones oficiales sin cuestionamiento?

–Los medios aquí son muy pobres, y es muy difícil estar al tanto si los medios de comunicación solo te presentan la perspectiva de los dueños del mundo. No hay ningún periódico ni una revista aquí tan crítico como La Jornada o Proceso o si hay son muy marginales. En ese sentido, México es mucho más desarrollado.

Me parece que es también por ser México aliado de Estados Unidos y enemigo de gobiernos de izquierda como Venezuela o Bolivia, yo creo que las elites aquí también tienen las manos sucias, o sea que todo mundo está metido en eso y hay que comprenderlo, analizarlo, hay que ser honestos”.

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