200 mujeres muertas en el 2010, “no me lleves a la escuela, ahí van a matar niños”: Cd. Juárez.

Posted on 11 septiembre, 2010

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Las noticias en la singular Cd. Juárez tienen un toque de terror al que lenta pero constantemente se va acercando el resto del país.

Estas son las noticias en Juárez en un día cualquiera.

Un día como hoy o ayer:

Suman 200 mujeres asesinadas este año

(Tomado del Diario.com.mx publicado el 10 de septiembre del 2010)

Un grupo de matones irrumpió en una vivienda de la colonia Chaveña y disparó contra Eva Aguilar Alverdy, de 36 años.

Junto a la víctima se encontraba su hijo de 9 años y su esposo de 62, que resultaron heridos de bala y requirieron ser trasladados a una institución médica.

Con este deceso suman 200 mujeres asesinadas en los 253 días transcurridos del año, una cifra récord incluso para Juárez, considerada la ciudad más violenta del mundo.

El crimen ocurrió durante los primeros minutos del día y exhibió, otra vez, la impunidad que prevalece en la ciudad ya que ninguna unidad de las diferentes corporaciones que conforman la Operación Coordinada Chihuahua estaba cerca de la casa al momento de ocurrir el hecho violento.

Los vecinos denunciaron que la primera patrulla llegó casi 10 minutos después de ocurrida la tragedia y el personal operativo de la Policía Federal se limitó a acordonar la escena del crimen en lugar de buscar a los agresores.

“Ahí estaban, nomás hechos bola”, dijo una mujer molesta por el atentado y el quehacer policiaco.


El cuerpo sin vida yacía boca arriba y como huellas de violencia presentó múltiples impactos de bala en diferentes partes del cuerpo.

Los peritos aseguraron 18 elementos balísticos calibre 9 milímetros, los cuales fueron enviados al laboratorio de balística forense, donde será practicado el análisis correspondiente.

El crimen de la madre de familia será indagado por la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra la Vida que también averigua los casos de homicidios imprudenciales, abortos, suicidios, homicidios en grado de tentativa y cuenta con casi el mismo personal que la Fiscalía de Investigación de Homicidios de Mujeres, que sólo investiga 11 casos y hasta ahora no ha reportado avances relevantes en el esclarecimiento de los hechos.

Respecto a los asesinatos de mujeres, El Diario ha documentado durante el transcurso del año que en enero ocurrieron 16 asesinatos contra el género femenino, 9 en febrero, 28 en marzo, 15 en abril y 17 en mayo, junio cerró con 29 víctimas, julio con 25 casos, agosto concluyó con 41 decesos violentos y en septiembre ya se registraron 20 casos.

Esto significa que tan sólo del primero de enero hasta ayer fueron cometidos 200 homicidios dolosos contra mujeres en esta ciudad y el Valle de Juárez, de acuerdo con un seguimiento periodístico.

Los datos oficiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado precisan que van 878 asesinadas desde 1993 a la fecha, cuando empezó a documentarse el feminicidio.

Del 21 de enero de 1993 al 31 de diciembre de 2007 se tenían cuantificados 427 homicidios, mientras que el 2008 cerró con un total de 87, el 2009 con 164 y hasta ayer se habían cometido 200 crímenes contra el género femenino.

En el desglose de datos se establece que en 1993 se reportaron 19 eventos, 19 en 1994, 36 en 1995, 37 en 1996, 32 en 1997, 36 en 1998, 18 en 1999, 32 en el 2000, 37 en el 2001, 36 en el 2002, 28 en el 2003, 19 en el 2004, 33 en el 2005, 20 en el 2006, 25 en el 2007, 87 en el 2008, 164 en el 2009 y 200 en el 2010…

Otra nota de “la ciudad más violenta del mundo” publicada en el Diario.com.mx el 10 de septiembre:

Recurren a padres para vigilar escuelas por falta de policías

A falta de unidades y elementos suficientes para vigilar las escuelas, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) se ha valido de los propios padres de familia para, en conjunto, cuidar de éstas y de los alumnos.

Jacinto Segura, vocero de la corporación, informó que aunque existe el Grupo Jaguar, designado para vigilar los planteles, el número de instituciones sobrepasa por mucho la capacidad de la SSPM, por lo que comités de vecinos y padres de familia son los que les han echado la mano en esa ardua labor.

Los centros escolares que han sufrido amenazas por parte de extorsionadores ahora también son vigilados por las diversas corporaciones, es decir, además de la SSPM son supervisados por agentes de la Policía estatal y elementos federales, explicó.

“Nada es suficiente, la Policía Municipal cuenta con 2 mil 700 oficiales para más de un millón de habitantes, faltan personal y unidades”, expresó el portavoz y justificó el hecho de que los padres y comités vecinales se hayan involucrado en la seguridad de los estudiantes.

Entre las actividades que padres y comités realizan para apoyar a la SSPM, agregó, están la supervisión y vigilancia en el exterior de los planteles durante las horas de entrada y salida, además de la organización por grupos del alumnado al momento de irse de sus salones.

En los últimos días han arreciado las amenazas contra instituciones educativas, el personal y los propios estudiantes.

La más reciente se registró el pasado jueves, cuando supuestos extorsionadores amenazaron de muerte a cuatro profesores de una primaria y lanzaron la advertencia de quemar la escuela, esto después de amagar también a los papás. con degollar a los alumnos de ese plantel si no se cumplían sus exigencias.

Debido a ello y con la intención de que no se ventilara información sobre lo que los padres de familia y directivos de la primaria habrían de hacer para salvaguardar la integridad física de los menores, las clases se suspendieron por varios días.

En otros casos de amenazas, supuestos extorsionadores han optado por poner mantas en el exterior de los planteles solicitando ciertas cantidades de dinero, así como lanzando el amago de matar a los alumnos si no se cumple lo que exigen.

La nota del 11 de septiembre en el mismo diario:

“No me lleves a la escuela, ahí van a matar niños”

“No mamá, no me lleves a la escuela, ahí van a matar a los niños”, pidió temerosa ‘Andrea’ a su mamá, momentos antes de entrar al turno vespertino de su escuela primaria.

Durante el año pasado, la niña de sólo 6 años de edad fue testigo junto con alumnos, padres de familia y personal docente, de un enfrentamiento entre autoridades de seguridad pública y presuntos delincuentes en las inmediaciones del kínder al que asistía.

Desde entonces se muestra nerviosa al ver a oficiales armados cerca de ella y al escuchar los comentarios que se hacen a su alrededor sobre la situación de violencia que priva en la ciudad.

La petición que le hizo a su madre la mañana de ayer respondía a que había escuchado a adultos de su familia platicar sobre las amenazas que se realizaron en una escuela primaria contra el alumnado y los maestros.

“Mejor habla con la maestra y dile que yo ya no quiero ir, que tengo miedo”, insistió la pequeña a su madre, quien relató lo sucedido con la condición de que su identidad permaneciera en el anonimato.

Casos como el de ‘Andrea’ son más comunes de lo que parece en esta ciudad. ‘Ricardo’, de 8 años, al escuchar ruidos fuertes, sobre todo semejantes al de un disparo, inmediatamente se pone nervioso y se angustia, lo que preocupa a su madre.

El año pasado, uno de los hermanos mayores de ‘Ricardo’ fue asesinado cuando se encontraba en el interior de un centro de rehabilitación para usuarios de drogas; además en el transcurso del pasado ciclo escolar, mientras se encontraba en su escuela, la Benito Juárez, un parquero fue asesinado en las inmediaciones y él, al igual que muchos de sus compañeros de clase, escuchó las detonaciones y después se enteró de lo que había ocurrido.

“Dice que corrió y se tiró al piso cuando oyó los balazos, y se soltó llorando; ese día yo vine por él cuando terminó sus clases y le pregunté: ‘¿te asustaste?’ Y me dijo: ‘si mamá, lo que hice fue correr y tirarme al suelo por que me dio mucho miedo’, relató su madre.

El temor de ‘Andrea’ y de ‘Ricardo’ es el de muchos otros niños y la angustia de sus padres también es compartida por muchos otros progenitores, quienes se ven obligados a seguir con su rutina diaria pese al clima de violencia que se vive en esta frontera.

“Es que si por uno fuera ni los mandábamos a estudiar, o estaríamos ahí afuerita de la escuela esperando hasta que salgan, pero obviamente eso es imposible, tenemos que dejarlos en la escuela e irnos a trabajar, ya sea a la casa o a la oficina”, explicó Sonia, de 44 años de edad, quien recoge a su sobrino de 7 años en la primaria Benito Juárez.

Con el fin de no angustiar al niño, la mujer comentó que cuidan la información a la que éste tiene acceso, “pero incluso con las precauciones que tomamos en ese sentido, no falta algún compañerito que haga comentarios en la escuela de algún caso violento que vio en la televisión o cualquier otro medio.

“A veces pregunta cosas porque pues ve lo que pasa, es imposible que no vea. por ejemplo, que robaron la tubería de su escuela y que tiene que pegarse a los tubos de plástico para tomar agua, pero cuidamos que no escuche noticias ni nada de eso”, explicó

A Eduardo, padre de familia también de 44 años, le inquieta llevar a su hijo a la escuela y dejarlo ahí durante toda la mañana, por los hechos violentos que han ocurrido alrededor de los planteles escolares.

Admitió que existe cierto grado de paranoia entre los padres que sospechan de cualquier situación anómala en el exterior de las escuelas.

“El otro día cuando ya cuando había sonado el timbre, vimos un carro blanco estacionado con un desconocido en su interior que nunca se bajó a recoger a un niño y nos empezamos a preguntar qué hacía ahí. Cuando se dio cuenta que todos lo estábamos viendo, se fue, nos pareció muy sospechoso”, relató.

Ante esa situación y considerando que no pueden confiar en nada, los padres de familia en esa escuela se organizaron para que al menos media docena de ellos vigilen lo que sucede en el sector a la hora de salida y entrada de los niños.

“Las autoridades dicen que los papás también deben cooperar en la vigilancia y está bien, pero lo que yo he visto en este grupo en especial, es que no están preparados, yo espero que nunca llegue a ocurrir un evento grave, como una extorsión o una balacera porque la verdad quién sabe que pasaría”, manifestó Eduardo.

En medio de tanto miedo e incertidumbre, Brenda Ramos Domínguez, coordinadora general del Centro de Atención Psicológica (CAP) dependiente del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), explicó que hay dos extremos a los que los padres no deben de llegar.

“Todos tenemos una manera específica de reaccionar frente a sucesos, es decir, no toda la población reacciona de la misma manera; algunas personas tienen miedo o estrés, mientras que otras tienen la sensación de que todo está bien y se encuentran tranquilas, nosotros somos un reflejo de esas sensaciones y las transmitimos a nuestros hijos”, explicó.

Por una parte, están las personas que preocupadas y asustadas, hablan con sus hijos sobre lo que sucede, demostrándoles así el miedo que la situación les provoca.

“Si bien es cierto que la información que llega a los niños puede ser un problema, el miedo en ellos también se presenta en gran parte por la forma en que nos ven a los adultos, cómo nos comportamos; sí yo en mi paranoia le explico angustiada a mi hija lo que está sucediendo, lo que genero en ella es ansiedad”, dijo.

En contraste, están los padres que permiten que sus hijos sean espectadores de hechos violentos, como ejecuciones.

“Yo me pregunto si las mamás se dan a la tarea de explicarle a sus hijos qué es la muerte y qué es la violencia. Esto es algo que no debemos permitir, que el niño vea estos acontecimiento como algo normal, porque no lo es”, agregó.

Es por eso que los adultos deben permitir que los hijos hagan preguntas, pero deben mantener en equilibrio sus emociones; si no pueden hacerlo, deben pedir ayuda profesional.

“Deben estar alertas a los cambios de conducta del niño, si deja de comer o empieza a comer mucho, si tiene terrores nocturnos, si se orina en la cama, si se vuelve rebelde o muy serio, si no quiere ir a ciertos lugares a los que acude siempre; estos son focos rojos que nos están indicando que debemos canalizarlos a una institución como ésta”, puntualizó.

Indicó que quienes consideren que necesitan apoyo profesional pueden comunicarse al CAP, al teléfono 632-19-11 para solicitar una cita para que reciban terapia. Ramos Domínguez señaló que a los interesados se les hará un estudio socioeconómico por medio del cual se determinará la cuota a pagar por el servicio.

Por otro lado, el Gobierno municipal informó que el Centro de Contacto Ciudadano 070 continúa operando las 24 horas de los siete días de la semana.

En este número pueden proporcionar información a la comunidad sobre los diversos programas gubernamentales que también brindan atención psicológica por teléfono.

La línea cuenta con un equipo de sicólogos que atiende día y noche a los ciudadanos que lo requieran, principalmente en momentos de crisis; y si las líneas están saturadas se realizan enlaces a los celulares de estos especialistas, aseguró la fuente.

Crudas realidades.

Pero ¿a quién le importa?

Esta nota nunca saldrá en Televisa o TvAzteca… nunca será reconocida como cierta y menos aún resuelta por los políticos.

La cruda realidad es que a nadie le importa.

Y a los que les importa y les afecta no hacen nada, porque no quieren y/o no pueden.

Quien hace algo es el narco, la mafia, los cárteles. Esos que matan, esos encontraron una salida.

La salida es la venganza y la sangre y la muerte.

¿Qué más da? Cuando la mayor parte de la población ya se estaba muriendo de hambre…

de cualquier manera.

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