Peña Nieto resolviendo la violencia en México. Financial Times

Posted on 7 enero, 2011

1


Peña Nieto, además de pretender una vida de telenovela, pretende ser analista o economista o con la autoridad necesaria para andar hablando en el extranjero sobre cómo tratar la violencia en México.

La nota apareció en el Financial Times el 6 de enero del 2011 y la traducción apareció en El Universal (siempre fiel). Las curiosidades de la nota aparecen después del artículo:

Peña Nieto: “11 para 2011: ¿Cómo debe tratar la violencia México?”

Traducción del texto íntegro en inglés del artículo de Enrique Peña Nieto publicado por el diario Financial Times
Durante los últimos cuatro años México ha sufrido una nueva y preocupante ola de violencia. Es cierto que la tasa de homicidios sigue siendo muy inferior a la de otras naciones de la región como Colombia, Venezuela y Brasil.Sin embargo, después de casi dos décadas de una disminución constante del número de homicidios, este nuevo aumento de la violencia no sólo ha indignado a mexicanos y a los inversionistas foráneos. También ha distraído la atención de un enorme potencial de México: somos la economía número 11 del mundo y, junto con Rusia, tenemos el mayor PIB per cápita de los países líderes en el mercado emergente.

Durante las últimas dos décadas, hemos hecho una transición pacífica y ordenada hacia una democracia que ha consolidado las instituciones y consagrado un sistema político pluralista.

El mayor desafío que enfrenta México en 2011 y más allá, por lo tanto, es poner en práctica una estrategia nacional para reducir la violencia con un objetivo claro: reducir el número de asesinatos, secuestros y extorsiones de manera significativa en los próximos 5 años. La estrategia debe basarse en cuatro pilares.

La primera es la prevención – actuar para evitar que la delincuencia se produzca en lugar de reaccionar una vez que un crimen se ha cometido. Para lograr esto, tenemos que reducir la desigualdad de oportunidades en nuestro país, tomando como base la cobertura universal de seguridad social: la cobertura de salud, pensiones y prestaciones por desempleo. También necesitamos una educación de calidad con las escuelas de tiempo completo (en contraste con el actual sistema de educación de medio día), de modo que los niños tengan una mejor oportunidad de acceder al mercado de trabajo en lugar de ser forzados a una vida de crimen.

Para financiar la seguridad social universal y un sistema educativo de calidad, México necesita aprobar una reforma fiscal de gran envergadura. La recaudación del gobierno mexicano es de sólo 20% del PIB comparado con el 36 por ciento que promedian los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Como resultado, México sólo gasta el equivalente al 3 por ciento de su PIB en salud pública en comparación con la cifra más de dos veces mayor de los miembros de la OCDE. México, por lo tanto, debe aumentar considerablemente los impuestos gubernamentales en los próximos años.

El segundo pilar de la estrategia es crear una fuerza policial que esté capacitada específicamente para combatir la delincuencia organizada y para hacer justicia en el país de manera más eficaz. Es imperativo fortalecer la inteligencia policial para atacar a las operaciones de blanqueo de dinero de organizaciones criminales, y para golpear donde más duele: sus finanzas.

La actual administración ha comenzado a hacer esto, pero es necesario hacer mucho más. En particular, tenemos que reducir el tamaño de la economía informal. Esto podría lograrse mediante la transformación del modelo de financiación de la seguridad social para reducir los costos laborales, que son tan altos que, efectivamente, ahogan la creación de empleo. También es necesario crear incentivos fiscales para el uso del sistema bancario y, en consecuencia, reducir la cantidad de dinero en efectivo en la economía.

Con el fin de reducir la violencia, también requerimos un servicio de investigación más profesional que aumente la capacidad del Estado para hacer justicia, y para acelerar el cambio en México a través de un sistema de justicia basado en juicios orales para tener un poder judicial eficiente y transparente. Al mismo tiempo, tenemos que presionar más para la creación de una sola fuerza de la Policía estatal para reemplazar la mezcla de las fuerzas municipales que son pequeñas, débiles y fácilmente corruptibles, cuya existencia sólo recae en manos del crimen organizado.

En tercer lugar, tenemos que centrarnos en la estrategia. Es fundamental concentrar los esfuerzos primero vez en los municipios más violentos del país. Más tarde, debemos recurrir a los municipios que son más vulnerables a futuros brotes de violencia: las áreas en y alrededor de las principales rutas del tráfico de drogas. Una tercera ola debe extender la estrategia para el resto del país.

El último pilar debe ser la responsabilidad compartida. A nivel nacional, la estrategia nacional de reducción de la violencia debería obligar a todos los niveles de gobierno y la sociedad civil para apoyar la política estatal a largo plazo. Este es un ingrediente necesario para reducir la violencia, y es uno que ha estado claramente ausente en los últimos cuatro años.

En el plano internacional, México necesita para lograr más eficacia la cooperación en materia de intercambio de inteligencia, y la recolección de información conjuntas, en particular entre los principales países productores de drogas y de consumo de drogas en la región, como Colombia, Perú y EU,

El reto de reducir la violencia y el aumento de la estabilidad para garantizar la vida y las libertades de toda persona requerirá un tiempo y un esfuerzo considerable. Pero eso no es una excusa para dar la espalda. La única solución al problema es la reconstrucción del Estado para que sea eficaz en un contexto global y democrático.

Sobresale en el discurso de Peña Nieto – el cual se asemeja más a un discurso político electoral que a un verdadero análisis sobre un problema-, su parecido a las promesas de Felipe Calderón durante las elecciones presidenciales. Note usted:
Curiosidad 1. Existen similitudes entre Calderón y Peña Nieto: numeran sus puntos y luego explican con un “para que…”. Ambos mencionan generalidades interesantes y relevantes pero no concluyen en acciones específicas. Por ejemplo, ¿qué es una fuerza policial capacitada? ¿en qué consiste la reforma fiscal de gran envergadura?… ¿cómo dar un seguro social universal y seguro de desempleo si el seguro social está en quiebra y dicen que no podrá pagar pensiones dentro de 2 años? Podríamos proseguir para cuestionar todo su “análisis” sobre cómo resolver la violencia pero no tenemos tiempo de analizar pre-discursos electorales que sólo sirven de promesas.
Curiosidad 2. Peña Nieto quiere aparecer como un intelectual pero, más bien, los comentarios de los lectores de Financial Times lo colocan como un idiota. Recalcan su falta de contenido, su mal manejo de ideas y del inglés. Compruébelo usted mismo, vaya a la sección de comentarios y traduzca un comentario… como éstos por ejemplo:
La mayoría de los comentarios no son críticos de Peña Nieto. Es más, un comentario da resultados donde se muestra un mapa comparativo de la violencia y criminalidad por estado en México, y notar los resultados de Peña Nieto comparado contra los demás estados.

Agravios hacia el artículo como “penosa pieza de propaganda”, “no me sorprendería que Peña Nieto pagó para salir publicado” y “pobremente escrito, erróneo y cuestionable en cuanto a datos”, entre otros más… sobresalen. Alguien le recomienda leer la editorial del Financial Times, mientras que otro menciona que sus ideas son viejas y atrasadas.

Curiosidad 3. ¿No es un poco temprano para estar haciendo publicidad electoral para el 2012? ¿Y no resulta sospechosa su gran conexión a los Estados Unidos? Si no vienen a verlo, él va. Entrevistas, reuniones, invitaciones…

¿Será que en lugar de ganar al pueblo mexicano para la presidencia del país, Peña Nieto busca ganar a los políticos norteamericanos? No sorprendería, pues el esfuerzo resalta.

Ésta es la realidad de Peña Nieto en el extranjero, y la respuesta a ella.

Anuncios